José Ramón Lete: “Sois pioneras y estáis salvando la cara del deporte”

Las tres expedicionarias de Compromiso con la Tierra Chus Lago, Verónica Romero y Rocío García, han sido recibidas ayer lunes por el Presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), José Ramón Lete, después de haber culminado su travesía pionera a nivel mundial por el casquete polar de Barnes, en la isla canadiense de Baffin.

En presencia del presidente de la Federación Española de Deporte y Montaña, Joan Garrigós, José Ramón Lete ha calificado a las expedicionarias como “tres enormes mujeres” que pasan a formar parte de la brillante historia del deporte español, como pioneras fueron también Lili Álvarez, Araceli Segarra o Miriam Blasco. “Gracias a la expedición capitaneada por Chus Lago, hoy tenemos tres mujeres en la cumbre. Sois pioneras y estáis salvando la cara del deporte”, incidió.

El presidente del CSD ha manifestado que siempre ha apoyado las iniciativas lideradas por Chus Lago, añadiendo que desde que tuvo conocimiento del proyecto se comprometió con este nuevo reto. José Ramón Lete ha calificado el deporte como una “herramienta para cambiar y mejorar el mundo”, afirmando que esta gesta refleja a la perfección la línea de trabajo de la alpinista gallega, reflejando su constante “compromiso con la tierra y la búsqueda de un planeta mejor”.

Jose Ramón Lete ha agradecido a las expedicionarias el esfuerzo realizado, concluyendo con un guiño para las futuras expediciones que afronten: “Chus, Vero y Rocío os acompañaremos siempre”.

Por su parte, Chus Lago ha agradecido el apoyo incondicional del presidente del CSD y, también, ha destacado la presencia en el acto del presidente de la Federación Española de Deporte y Montaña, Joan Garrigós. Lago ha relatado las dificultades que han tenido que superar juntas, añadiendo que ha sido “bonito y emocionante compartir esta aventura con Verónica y Rocío”. La alpinista viguesa ha concluido que, además del reto deportivo, el objetivo añadido consistía en hacer “una llamada de atención sobre el cambio climático y el compromiso que tenemos todos”.

En sus intervenciones, Verónica Romero y Rocío García han explicado que comparten el compromiso con la defensa del medio ambiente y han agradecido a Chus Lago que pensara en ellas para formar parte del proyecto.

Una expedición del Proyecto Universo Mujer del CSD

La expedición, que forma parte del Proyecto Universo Mujer del Consejo Superior de Deportes, fue desde el primer momento apadrinada por el presidente del CSD, José Ramón Lete, que quiso mostrar su compromiso con las aventureras, como ejemplo de compromiso con el planeta y superación deportiva, en una hazaña nunca realizada.

La expedición cuenta con el patrocinio de CLUN, la cooperativa nacida de la unión de Feiraco, Os Irmandiños y Melisanto a través de sus marcas comerciales Únicla y Clesa, de la compañía de distribución alimentaria Gadisa y de la marca de ropa Ternua.

 

Nosotras hemos visto cosas que vosotros no creeríais…

Las luces de las tres motonieves flotando sobre el cielo azul del anochecer como minúsculas naves espaciales regresando a casa. Hemos visto arder la línea del horizonte a nuestros pies mientras caminábamos sobre polvo de diamantes. El anochecer que no acaba, incendiando cordilleras y glaciares. Estuvimos allá arriba, donde la vida permanente no es posible y la respiración cristaliza. Fuimos frágiles, padecimos y sufrimos, pero sobre todo fuimos una.

A nuestra espalda, los innuits, José Naranjo y Carlos Veloso se alejan sobre sus trineos mecánicos; tres luces que hacen guiños y parecen elevarse en la distancia del Conn Lake. Solas, pienso, en uno de los lugares más inhóspitos del planeta, y después sigue una punzada de emoción. Regreso con toda la atención a la aguja imantada de nuestra brújula. El cerebro chisporrotea aumentando conexiones, tratando de encajar y superponer las imágenes que leyó, que inventó, que ve, tratando de encajar y superponerlas todas en un solo mapa. Se tarda un tiempo, es cuestión de fe, de práctica, de cosas vividas; todo vendrá a su sitio, me digo.

Poco a poco, en unos días, nuestros ritmos tocan la misma sinfonía, idéntico paso, pausa, trabajo, esfuerzo, secuencia; todo encaja.

“¡Que no desparezca la línea del horizonte!” “¡Que no desparezca la línea del horizonte!”. Rocío reza para sí misma, el “white out” borra el mundo, aniquila el espacio sensorial, desdibuja la realidad y hay que seguir caminando pero resguardándose en el interior de nuestros pensamientos. “¡Mira que esta niebla tiene mala sombra!”, se le escapa en voz alta. La realidad se desenfoca por momentos y hay que pillarla con fuerza.

Al abrigo del único refugio posible, la tienda, el viento cobra cada vez más fuerza, la tumba, retuerce, infla, comprime, tortura. A bordo, los cosidos de las telas se despuntan sobre nuestras cabezas. ¡Que no se rompa! ¡Que no se rompa!. La ventisca vino y se fue sin consultarnos, desapareció como el soplo que apaga una vela. Nuestro periplo continúa y solo hay una salida posible: por el sur, por el final, hacia alguna parte pero siempre hacia delante.

“Los inuits no lloramos”, me había dicho Levi, el jefe de nuestra caravana de trineos moto nieve, unos días antes. “¿Tampoco de emoción, de belleza, de amor?”. Lo pienso, porque el aire es puro cristal esta mañana, la nieve es un centelleo de brillos que emiten sus cristales, el cielo es tan inmenso que da vértigo; si alguna vez has mirado hacia abajo desde la ventanilla de un avión y has visto las nubes lisas y calmadas y al frente el cielo limpio y el sol, entonces has visto el Cap de Barnes en todo su esplendor.

 

Y ahora que al final parece una larga e interminable lengua de nieve que baja de esas nubes hasta el mismo suelo, resulta que tampoco lo es. El paisaje se empasta, los relieves en sus diferentes alturas y cuando estamos a punto de saltar de alegría y de gritar “¡acabamos!”, un acantilado de hielo nos separa del final. ¿Y ahora qué? ¿Y ahora por dónde? ¿Y si no es posible descender? De nuevo el cerebro chisporrotea, a estas alturas de la expedición las curvas de nivel están grabadas en nuestra mente. “¡Hacia el oeste, vayamos al oeste!”. Al oeste el milagro se produce: un salto de quince metros que podremos salvar con una cuerda, estacas y tornillos.

Abajo, Vero grita de emoción: ha tocado fondo, el final, la gloria. Una a una, junto a nuestros trineos y petates, alcanzamos el suelo y nos reunimos con ella. Ella, que ha visto unicornios en el Cap y dragones en Inari, nos funde en un abrazo.

Las expediciones no son solo un lugar al que ir. Son sobre todo la profundidad hacia la que uno es capaz de descender con sus propias emociones.

 

Chus Lago, 20 de abril de 2017. Clyde River.

¡Ya estamos en Clyde River!

Verónica, Chus y Rocío lo han conseguido y después de casi un mes de odisea han vuelto a el punto de inicio de su aventura en la isla canadiense de Baffin, Clyde River. Atrás dejan duros días de travesía recorriendo el inhóspito Casquete polar de Barnes, y el posterior recorrido con los inuits en el que han pasado varias jornadas sin casi parar a descansar.

Las expedicionarias de Compromiso con la Tierra se encuentran perfectas, en una forma inmejorable y sobre todo, muy satisfechas del nuevo reto logrado dentro del Proyecto 1000 Kilómetros de Hielo, perteneciente a Universo Mujer del Consejo Superior de Deportes, con el objetivo de denunciar los efectos del cambio climático en la fragilidad del Ártico.

Además, tienen claro que esto no sería posible sin el apoyo de los patrocinadores: las marcas comerciales de la cooperativa CLUN (Clesa y Únicla), Gadis y Ternua, y de todos sus seguidores. De parte de todas ellas: ¡muchas gracias!

La primera expedición femenina a nivel mundial al casquete de Barnes culmina con éxito su travesía

El nuevo reto de Compromiso con la Tierra ha sido superado: Chus Lago, Verónica Romero y Rocío García acaban de culminar los 200 kilómetros de recorrido por el inhóspito casquete polar de Barnes, en la isla de Baffin (Canadá), no sin dificultades y convirtiéndose así en la primera expedición femenina a nivel mundial que lo logra.

Así han logrado su objetivo desde el 24 de marzo: dar un paso más en el ambicioso proyecto 1.000 kilómetros de hielo, la suma de las distancias recorridas en Laponia 2016, Baffin 2017 y Groenlandia 2018. Bajo el lema de nuevo de Compromiso con la Tierra, las aventureras recorrieron 200 kilómetros en condiciones extremas, en uno de los lugares más inaccesibles de todo el planeta, sorteando numerosas barreras de hielo y superando alturas de más de 1.000 metros, para alertar al mundo de los efectos del cambio climático, patentes en el deshielo.

Durante estos días han superado numerosos obstáculos, como una inoportuna gripe que se cebó con Chus y Verónica y las debilitó notablemente al inicio de la travesía, una tormenta intensa de viento que las dejó bloqueadas durante casi tres días en medio de la nada, improvisando un iglú, grietas heladas, paredes verticales casi infranqueables y el temido whiteout, una densa niebla que impide distinguir cielo y tierra y dificulta enormemente el esquí.

Ahora, las aventureras se confiesan “emocionadas” por el reto conseguido y Chus confiesa que le ha encantado la experiencia “en la que nos hemos acoplado como equipo como nunca”. El siguiente paso es alcanzar hoy el Generator Lake, donde serán recibidas por los inuits, que las trasladarán a Clyde River y de ahí emprenderán su odisea de vuelos hasta España.

Una expedición del Proyecto Universo Mujer del CSD

La expedición, que forma parte del Proyecto Universo Mujer del Consejo Superior de Deportes, fue apadrinada por el presidente del CSD, José Ramón Lete, que quiso mostrar su compromiso con las aventureras, como ejemplo de compromiso con el planeta y superación deportiva, en una hazaña nunca realizada.

La expedición cuenta con el patrocinio de CLUN, la cooperativa nacida de la unión de Feiraco, Os Irmandiños y Melisanto a través de sus marcas comerciales Únicla y Clesa, de la compañía de distribución alimentaria Gadisa y de la marca de ropa Ternua, que mostraron en la presentación todo su apoyo al proyecto 1.000 kilómetros de hielo por su mérito deportivo y social.

 

Esquiando casi a tientas

Las expedicionarias de Compromiso con la Tierra siguen adelante en su travesía por el casquete polar de Barnes, en la isla canadiense de Baffin, y en la última jornada han esquiado casi 12 kilómetros, eso sí haciendo frente de nuevo al incómodo whiteout, una espesa niebla que impide distinguir cielo y suelo, con nieve además muy pesada.

Jose Naranjo, de Mundo Ártico, nos explica que avanzar en esas condiciones es muy complicado, “marea y es difícil sobre todo para quién lleve la brújula porque o la miras todo el rato o te arriesgas a acabar esquiando en círculos”.

En la anterior jornada, después de su particular encierro por culpa de una tormenta de viento, Chus, Verónica y Rocío han batido su propio récord recorriendo casi 14 kilómetros. Ahora deberán ir avanzando hasta llegar a uno de los puntos más complicados de toda la travesía: las grietas que hay al final del casquete polar.

 

Atrapadas en la tormenta

Las tres expedicionarias de Compromiso con la Tierra, dentro del proyecto 1.000 Kilómetros de Hielo, se han encontrado en el viento su mayor desafío hasta el momento. Llevan desde el sábado literalmente ‘bloqueadas’ dentro de su tienda de campaña, rodeadas de nieve. “Hemos hecho una especie de iglú con bloques grandes de hielo para bloquear la ventisca”, nos cuenta Chus Lago. “Estamos atrapadas en la tormenta y no podemos avanzar”, afirmaba este lunes la capitana de la expedición.

Las rachas de viento, de 60 km/hora, hacen imposible el descenso de la parte más alta del casquete polar de Barnes, aunque hoy parece que eran un poco menos intensas. “Intentaremos ver si podemos salir e iniciar el descenso, pero lo principal es la seguridad”, indica Chus. A este campamento le han llamado Campamento CLUN, que a través de sus marcas comerciales Únicla y Clesa patrocinan la expedición, y los siguientes serán bautizados con los nombres de los restantes sponsors, Gadisa y Ternua.

La expedición, que forma parte del Proyecto Universo Mujer del Consejo Superior de Deportes, tiene un doble objetivo deportivo y medioambiental, para concienciar al mundo de la fragilidad del planeta y sus regiones polares, y es la primera femenina a nivel mundial de estas características.

En lo más alto del casquete de Barnes

Las tres expedicionarias de Compromiso con la Tierra, dentro del proyecto 1.000 Kilómetros de Hielo, ya han coronado la parte más alta del casquete polar de Barnes, en la Isla canadiense de Baffin. Ya han superado los 1114 metros de altura, nieves muy pesadas que dificultan el esquí y alguna “sorpresa desagradable” más durante esta semana.

Chus Lago, Verónica Romero y Rocío García son unas auténticas mujeres de hierro, y han superado su primera tormenta el lunes, con vientos intensísimos y se han enfrentado además el pasado miércoles al temido Whiteout, una especie de niebla densa que las impide esquiar impidiendo que distingan incluso el cielo de la tierra. “Es muy incómodo”, indica Chus, “no veíamos ni la brújula, pero avanzamos la media de siempre igual, 10 km: vamos como tractores”, confiesa divertida. Aunque aún arrastran un incómodo catarro, que mejora día a día, la palabra desaliento no va con ellas. Ahora, ya a 1094 metros sobre el nivel del mar, alternarán subidas y bajadas como si de una montaña rusa se tratase por este espectacular paisaje solitario e inaccesible.

La expedición, que forma parte del Proyecto Universo Mujer del Consejo Superior de Deportes, cuenta con el patrocinio de CLUN, la cooperativa nacida de la unión de Feiraco, Os Irmandiños y Melisanto a través de sus marcas comerciales Únicla y Clesa, de la compañía de distribución alimentaria Gadisa y de la marca de ropa Ternua.

En pleno ascenso al casquete polar de Barnes a buen ritmo

Las tres expedicionarias de Compromiso con la Tierra parece que ya le han tomado el pulso al terreno y se han acostumbrado a las condiciones extremas. Una vez superada la gripe, que afectó a Chus Lago y Verónica Romero, se encuentran actualmente en plena ascensión en el casquete polar de Barnes, completando recorridos de 10 kilómetros al día. “Cada vez intentaremos avanzar más, sobre todo cuando toque la bajada, porque ya nos hemos organizado mejor entre nosotras y adaptado al terreno”, indica la capitana Chus.

Los primeros días fueron más duros, con temperaturas de -30 que les pasaba factura sobre todo en los pies, pero hoy se han encontrado con unos “agradables” -20. “Al principio sufrimos más, es cierto que teníamos gripe además, pero la ruta hacia el casquete no era muy evidente y debíamos ir probando”, indica Chus. La superficie está perfecta, el trineo se desliza bien y lo más importante “es no parar hasta montar el próximo campamento”.

La expedición sufre la dureza de Baffin con temperaturas de -30 grados

Chus, Verónica y Rocío continúan con su trayecto hasta alcanzar el casquete polar de Barnes en la isla de Baffin, y comienzan a notar la dureza de la aventura. Su capitana, Chus Lago, nos explica que “el frío es indescriptible, es una mezcla de humedad que nunca antes habíamos notado, y es muy duro”. Ahora mismo están afrontando temperaturas de entre -28 y -30º, pero calculan que cuando empiecen con el ascenso a Barnes, por la altitud, alcanzarán los -40 e incluso -45 fácilmente.

Además, durante su estancia con los inuits, sufrieron los “daños colaterales” de la epidemia de gripe en el pueblo, y Chus nos confiesa que se encuentra un poco constipada, lo que le hace más difícil la resistencia física.  Pero las chicas son unas valientes y se encuentran muy animadas. “Los paisajes son espectaculares, ayer fue impresionante el recorrido, por los acantilados más altos del mundo”, indica Chus en referencia al mítico Monte Thor de la Isla de Baffin.

Ya han creado su primer campamento de camino a Barnes y le han llamado, además, ‘Campamento de Hielo Becerreá’, nombre inspirado por los niños del CEIP San Xoán de esta villa lucense, que siguen muy de cerca la aventura.

La expedición, que forma parte del Proyecto Universo Mujer del Consejo Superior de Deportes, cuenta con el patrocinio de CLUN, la cooperativa nacida de la unión de Feiraco, Os Irmandiños y Melisanto a través de sus marcas comerciales Únicla y Clesa, de la compañía de distribución alimentaria Gadisa y de la marca de ropa Ternua.

Foto: Carlos A. Veloso