Día 59 - “Elvira Rey”
Jueves, 8 de Enero de 2009Campo Base “Elvira Rey”
8 Enero 2009
Posición: 90º 0.000′S, 0º 0.000′ W
Cielo: despejado
Distancia recorrida: 13,000 kms.
Kms recorridos totales: 1130,000 kms.
Polo Sur a: 0 kms.
8 de Enero de 2009.
En el Polo Sur geográfico, nace y muere en un único y preciso punto el paralelo 90º. Más sur, imposible. La Dama Blanca ha llegado a su destino.
Chus Lago se pone en marcha a la 01:30 de la mañana para recorrer los últimos kilómetros en su particular conquista del Polo Sur cuando el sol aún descansa sobre el bajo horizonte, en su no lograda noche, casi durmiendo con un ojo abierto. La nieve sigue queriendo frenar su paso sin conseguirlo apenas. Esta vez no.
A los pocos minutos de iniciar su marcha algo variaba en el horizonte. A lo lejos distinguía una pequeña mancha oscura que fue creciendo a cada paso. Era la estructura que alberga la base Amundsen-Scott, un imponente edificio de tres alturas y de reciente construcción. El frío era lacerante. Los -37º de sensación térmica se le clavaban como cuchillos en la escasa piel que quedaba al descubierto. El sol, que no ha querido perderse por un segundo la conquista, empezaba a alzarse en el horizonte, bien atento a su progreso. Con un gps en cada bolsillo, Chus comprobaba a cada momento su posición, porque el acercamiento al Polo exige un ligero desvío para evitar una antena de alta potencia y de 7 kms de longitud, extremadamente peligrosa debido a sus descargas.
Una vez sobrepasada, y al comprobar de nuevo la localización, observó extrañada como uno de los gps lanzaba posiciones erróneas a diestro y siniestro, como un caballo desbocado galopando paralelos: el feroz ataque del frío había helado irremediablemente su pequeño corazón electrónico.
Ya en las inmediaciones del paralelo 90, otros puntos minúsculos kilómetros atrás, tomaban ahora la forma de potentes máquinas quitanieves. Una de ellas cesó su actividad en cuanto su conductor descubrió a aquella menuda figura que se acercaba arrastrando un trineo. El primer ser humano que veía desde hacía casi dos meses resultó ser una mujer que inmediatamente ponía en marcha su walkie para comunicar a la base la llegada de Chus Lago al Polo Sur. Pocos minutos más tarde, otra persona con pasamontañas se reunía con ellas. Cuando dejó finalmente al descubierto su rostro resultaba claro como el sol que se trataba de otra mujer. Un Polo Sur muy femenino. Chus esperaba a partir de aquel instante que se cumpliesen los protocolos necesarios para su acceso a la Base Admundsen-Scott.
Por el momento este es el pequeño resumen que puedo ofreceros de las tres rápidas comunicaciones establecidas en el día de hoy. Chus se encontraba perfectamente, restableciéndose poco a poco de los últimos kilómetros, gracias sobre todo a las instalaciones de reabastecimiento que ALE mantiene en la zona. Mucho me temo que los bizcochos de chocolate hayan sido las primeras bajas de esta épica conquista.
Las rutinas diarias han llegado a su fin. Hace días Chus me comentaba lo poco que este reto se parecía a una montaña. Allí no existía una estrategia que estudiar antes de acometer una cima. No puedes pararte para prepararla, simplemente porque no hay más estrategia que dar un paso tras otro, sin pausa, ya que añadir días a tu itinerario supone aumentar exponencialmente el riesgo. Pero rutina, al fin y al cabo.
La palabra esfuerzo ha estado presente en este blog desde el primer minuto de expedición. No han sido repeticiones vanas, podeis creerme. El agotamiento físico se suple con la adrenalina de la ilusión, con la determinación de un espíritu soñador, con la cordura y frialdad de una mente capaz de semejante locura. El esfuerzo ha sido sobrehumano, como exigía un reto al que le corresponde solamente igual calificativo.
Creo hablar en nombre de todos al darte las gracias por habernos hecho partícipes de tu Sueño, lo hemos sentido como nuestro. El orgullo que hoy sentimos no es nuevo, sólo renace con mayor fuerza.
Sobre la nieve del Polo Sur hay hoy una nueva huella, una huella de pie pequeño que pertenece a una gran mujer. A lado de las de los grandes exploradores Roald Amundsen y Falcon Scott, como ella se merece.
Sur Absoluto, por siempre Chus, la Dama Blanca.
Acerca de
Elvira Rey: Nos une el puente de la vida que yo puedo recorrer en dos sentidos y tú sólo en uno. Porque has escogido proteger, conservar, mantener… por eso sé que en tus manos yo siempre estaré bien. Duerme tranquila, Mamá: mi sueño se acabó. (Texto: Chus Lago)


